domingo, 13 de septiembre de 2015

UNA PALABRA

UNA PALABRA

Nadie existe para mí,
ya que yo no existo para nadie.

Es compleja mi alma
reloj antiguo de finas membranas,
caracol de verdes plantas
llevando a cuestas sus casa.

Archivo olvidado en tres cuartos flexibles
verdades que no encajan en puertos usb.

No soy arena del tiempo que cae
ni lagrima que desprenden tus ojos,
no soy aire para tus adentros necesitados,
soy la forma que mis dedos escupieron.

No existe la esperanza, mentiras sin forma
idea fastidiosa para creer en lo invisible
aferrarnos a la etéreo, a lo fantasmal
a las fantasías sin aliento, al espejismo de la nada.

No existe esperanza para quien ya no la necesita.
Yo la he perdido
                                     ¡y sin embargo respiro!.



Estoy marchito, gris, roto
cansado, asqueado del mundo
no me promete la vida ser mejor mañana.

Espero despegar
cerrar los ojos y partir
abrir las alas y volar
cruzar las nubes y volver
al mar de estrellas purpuras.

He olvidado los sentimientos,
soy prisionero de un dolor infinito
carga mi pecho lagrimas pesadas
concentradas en tristezas ondas
imposibles de liberar por las ventanas de mis ojos.

No vivo esperando el mañana
                el oxigeno le falta a mis letras
Y sin embargo el corazón que no comprende
mi sentir,  ¡late!.

No vivo para nadie,
no vivo a favor de complacencias
no tengo  fe en hombres de piedra
y sin embargo vivo.

Vivo porque no soy racional,
vivo por que no comprendo la derrota
vivo por que no temo a un alma rota  
vivo por que no temo al dolor,
amor es el dolor más grande
entonces amare hasta volverme pedazos
estiércol que le mundo desprecia
abono para la siembra seré entonces.

Existo porque es mi derecho
y nadie puede arrebatarme el corazón por completo
cargare con mi alma a cuestas
con las maletas llenas de lagrimas
si los sentimientos me fallan
me basare en la lógica
si la lógica me falla
haré uso del instinto
si todo falla
avanzare solo por avanzar
como late mi corazón
que late sin importarle mis caprichos.

No existo para nadie,
                porque nadie existe para mi
y sin embargo heme aquí
cortando flores con mi espada
dispuesto a todo por una palabra sincera

Te amo


Susurra entonces frágil hierva
                                                          mi nombre
cuenta a todos mis amigos
los grillos del páramo,
las estrellas del cielo
las grutas de los abismos
los peces de los ríos,
al gato de mis azoteas
al viento que fue banco de mis suspiros,
ve y diles que he muerto.   
  




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