lunes, 14 de septiembre de 2015

LA LEYENDA DE UN MARINO Y SU CALIPSO

LA LEYENDA DE UN MARINO Y SU CALIPSO

Cuando el susurro del viento te nombre
fingiré no recordarte, ni al silencio le repito tu nombre
mi corazón es de embarcaciones encalladas
madera antigua con el alma llena de arena y sal.

Aún existe el mar fluyendo en mis adentros
como la caracola que esconde el mar en si misma
te escondo yo en las profundidades de mi alma,
el amor es un océano que nos ahoga en sus aguas saldas.

Soy un mundo lleno de infinitas aguas
mares despiadados que me volvieron naufrago,
eternizando las playas solitarias del silencio  
de amores extraviados en sus propias mareas.

No me escuchara el silencio pronunciar tu nombre
ni el eco transitorio del recuerdo me hará  volver,
mi navío ha partido destinado a perderse en las olas del  olvido
ya le he dicho adiós a la sirena de tu amor.

Me alejo de la arena de tu puerto  sin odiarte
con el corazón envuelto en caracolas llenas de ti,
como gaviota que no vuelve del mar su vuelo
no volverá mi amor a acariciarte noches enteras.

Me voy  puerto mío donde ansíe embarcar perpetuamente
con el alma llena de mareas incontroladas,
con un amor vuelto océanos sin distancias cortas
amándote playa mía ya sin nombre.

No maldigo los caprichos de tus arrecifes violentos
ni tú entrega pirata bucanera de mis sentimientos
no desprecio tu historia en las crónicas de mis aventuras
ni te culpo por ser doncella de muchas recamaras.

Te dejo sirena amada,  amándote con la fuerza de mil mares
y es a razón de este sentimiento que te destierro
como quien se arranca el corazón por una diosa
tu mi Calipso, mujer caprichosa sin sentimientos verdaderos.

Parto de tus cantos, melodías que solo conducen a la muerte
Calipso si supieras cuanto te amo, llorarías por vez primera
diosa que supone conocer las mareas sin conoces el amor
te seguiré amando en todos los mares que me aventure.

Adiós Calipso, mar que siempre confinare en mis adentros
amor que no morirá, que fue su vientre cuna de mis pequeños
me es imposible odiarte o maldecirte, solo se adorarte
y es mí partida un amor complejo que tiro las anclas hace tiempo.

Hoy levanto las velas de mi viejo navío surcador de sueños
dejando atrás un amor que duele como mil arpones en el pecho
hoy te abandono puerto celeste, doy fin al éxodo de tu amor
las estrellas me invitan a navegar olvidando la ruta de tu cama.

Parto así amándote con locura marina, como esturión errante sin nombre
ínsula infinita de playas estacionadas en la experiencia de tu encuentro
con el sabor amargo de algas negras por haberte amado, ¡porque duele amarte!
porque duele amarte en la prisión de tu puerto, incluso más que perderte.

Adiós Calipso diosa de mi infortunio, playa de mi cautiverio
no volveré nunca al salado sabor de tus besos sin amor
la bitácora de tu historia termina hoy querida Calipso

cuando el viento me traiga tu nombre, fingiré no recordarte.     


Tonatiuh 




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